Niños con altas capacidades: Test de screening

20 noviembre 2020 Noticias

En ocasiones, los docentes se topan en el aula con algún alumno cuya inteligencia es superior a la del resto de sus compañeros de clase; que tienen una mayor motivación hacia el aprendizaje, especialmente si el tema les resulta interesante y encuentran el estímulo adecuado en el profesorado; son más sensibles; y, también, más talentosos o creativos que otra gente de su misma edad.

Si bien no tiene por qué ser siempre así, estas características suelen corresponderse con rasgos propios de estudiantes con altas capacidades intelectuales.

¿Qué hacer si tengo un alumno con altas capacidades?

Cuando un profesor observa indicios de que tiene un estudiante con altas capacidades intelectuales en clase, el procedimiento habitual es, en primer lugar, hacer una prueba para detectar cuáles son las competencias del alumno. Un ejemplo de este tipo de pruebas sería los test de screening para niños con altas capacidades.

Y, una vez se tuvieran los resultados, los orientadores del centro le evaluarían a nivel psicopedagógico con el objetivo de dar una respuesta adecuada a sus necesidades especiales en el ámbito educativo, principalmente, mediante una atención más personalizada. Solo, de esta forma, será posible evitar su fracaso escolar y la frustración que, en ocasiones, viven estos niños que sienten que son “diferentes” al resto de sus compañeros.

Test de screening de altas capacidades para niños: ¿qué son?

En el área de la Educación, estos test son pruebas que se utilizan para identificar la inteligencia, creatividad, personalidad y aptitud académica de alumnos que tienen:

  • Un elevado nivel de recursos cognitivos y aptitudes intelectuales.
  • Una elevada capacidad en 3 o más aptitudes (talentos complejos)
  • Una elevada competencia en un ámbito específico (talentos simples).

Algunos de los test de screening para niños con altas capacidades intelectuales más comunes son los de Identificación Temprana y las Escalas de Gates.

Ahora bien, estas pruebas no son las únicas que existen, hay más. Por ejemplo: la Escala de Inteligencia para niños de Wechsler-Cuarta Edición (WISC IV), la cual se utiliza para conocer el nivel de inteligencia del estudiante y está considerada como una de las mejores a la hora de predecir la capacidad y el rendimiento de este tipo de alumnos; o bien, el test Raven Color, que se caracteriza por ser un cuestionario de razonamiento no verbal y que, además, es muy sencillo de aplicar.

En cualquier caso, según Yolanda Benito (2014), Doctora en Psicología, una prueba de screening solo puede ser considerada como tal si cumple con estas 4 condiciones:

  • Validez: basada en medir correctamente la sensibilidad y la especifidad.
  • Eficiencia: la probabilidad de acierto
  • Reproductividad
  • Seguridad: la prueba no es peligrosa para el niño y no le causará daños de ningún tipo.

Aun así, tal y como hemos comentado más arriba en este artículo, estos test son solo el primer paso. El siguiente sería que el alumno con altas capacidades hiciera más pruebas que ayudaran a dar con el diagnóstico definitivo y, además, fuera evaluado psicopedagógicamente por un profesional. En función de los resultados, ya se determinarían las medidas de actuación a llevar cabo en el aula, siempre enmarcadas dentro de una educación inclusiva.

Diversidad en el aula

El hecho de pasar muchas horas con niños con altas capacidades torna imprescindible que profesores y educadores estén bien formados y conozcan en profundidad las características y el tipo de atención que estos alumnos requieren, así como las medidas de intervención más adecuadas para favorecer su rendimiento e inclusión.

En la Universidad Europea contamos con varios Cursos de Atención a la diversidad en las aulas con este objetivo. Son formaciones 100 % online y flexibles con las que aprenderás cómo eliminar las barreras educativas actuales.

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